El plano de los setenta
Muchos pisos de Leganés comparten un plano muy reconocible: una entrada que da a un pasillo largo, una cocina independiente con tendedero, un salón con terraza a la calle, tres dormitorios de tamaño desigual y un solo baño. Es una distribución pensada para las familias de entonces, y buena parte de las reformas integrales que se hacen hoy en la ciudad buscan precisamente adaptarla a la forma de vivir actual.
Ese plano es consecuencia de cómo creció Leganés. Durante los años sesenta y setenta su población se multiplicó y se levantaron grandes barrios de nueva planta. Zarzaquemada es el ejemplo más claro, un barrio enorme de bloques residenciales que, junto con San Nicasio y, algo después, El Carrascal, reúne una parte muy importante de las viviendas del municipio. Más tarde llegaron Leganés Norte y Arroyo Culebro, con edificios más modernos, mientras que La Fortuna mantiene su carácter de núcleo separado.
Redistribuir sin cambiar los metros
Una reforma integral no añade superficie, pero puede cambiar mucho la sensación de amplitud. Eliminar o acortar pasillos, unir estancias y replantear la posición de las puertas permite aprovechar metros que antes solo servían de paso.
Abrir la cocina
Es la petición más repetida. Unir cocina y salón, o separarlos solo con una cristalera o una barra, da luz a una cocina que a menudo es interior o da a patio. Dos cuestiones técnicas condicionan la decisión. La primera es la extracción: hace falta una campana bien dimensionada y con una salida adecuada para que los olores no terminen en el salón. La segunda es el gas: si la cocina tiene aparatos de gas, la normativa exige unas condiciones de ventilación que se complican al abrir el espacio, y pasar a inducción simplifica mucho las cosas.
Un segundo baño
En pisos de tres dormitorios es habitual convertir parte del más pequeño, o un tramo de pasillo, en un segundo baño o un aseo. La condición es el desagüe: el inodoro tiene que llegar a la bajante con pendiente suficiente y un recorrido razonable, de modo que la ubicación del nuevo baño depende de dónde estén las bajantes del edificio. Las bombas trituradoras permiten salvar distancias mayores, pero son un recurso de último caso por su mantenimiento y su ruido.
Muros que no se pueden tocar
Antes de dibujar el nuevo plano hay que saber qué paredes son tabiques y cuáles forman parte de la estructura. En los bloques de aquella época conviven sistemas distintos: algunos tienen pilares y vigas de hormigón y otros se apoyan en muros de carga de ladrillo. Abrir un muro de carga es posible con un refuerzo calculado, pero exige proyecto técnico y acuerdo de la comunidad, porque la estructura es un elemento común.
Permisos según lo que se cambie
El alcance de la redistribución determina el trámite. Mover tabiques, renovar instalaciones y cambiar acabados se resuelve normalmente con una declaración responsable ante el Ayuntamiento de Leganés, mientras que intervenir en muros de carga, cerrar o abrir terrazas o modificar la fachada requiere licencia, proyecto y el visto bueno de la comunidad. El ICIO acompaña a cualquiera de los dos procedimientos. Para el contenedor de escombros hay que pedir aparte la ocupación de la vía pública, y en calles con el aparcamiento muy ocupado conviene decidir con tiempo dónde se va a colocar.
La terraza: integrarla o recuperarla
Muchas terrazas de Leganés se cerraron hace décadas con carpintería de aluminio, y en la reforma surge la duda de qué hacer con ellas. Hay quien quiere incorporarla definitivamente al salón, quitando la puerta y la ventana que los separan, y quien prefiere recuperar una terraza abierta.
Integrarla tiene consecuencias que conviene conocer. La losa de la terraza es un voladizo sin aislamiento que actúa como puente térmico, así que el suelo de esa zona estará frío en invierno si no se aísla. El antepecho que separa salón y terraza fue en su día la fachada del edificio, y retirarlo puede requerir una valoración técnica y permiso. Además, el cerramiento existente forma parte de la imagen exterior: si no lo aprobó la comunidad o nunca tuvo autorización municipal, la reforma puede sacar a la luz una situación irregular.
Recuperar la terraza abierta, en cambio, suele recibirse bien en la comunidad porque devuelve la fachada a su diseño original, aunque obliga a revisar la impermeabilización, el pavimento y la barandilla.
Más luz en pisos con una sola fachada
Cuando un piso tiene ventanas a una sola calle y el resto de estancias da a patios interiores, la redistribución debería llevar la luz natural lo más adentro posible. Algunas pautas ayudan:
- Situar las estancias de día en la fachada principal y dejar los dormitorios hacia el patio, que suele ser más silencioso.
- Sustituir puertas ciegas por puertas con vidrio o correderas que puedan quedarse abiertas.
- Usar tabiques acristalados o montantes de vidrio sobre las puertas para llevar luz a pasillos y zonas interiores.
- Elegir colores claros y un pavimento continuo que no corte visualmente el espacio.
Ventanas, ruido y temperatura
Leganés tiene veranos muy calurosos e inviernos fríos, y muchas de sus avenidas soportan bastante tráfico. Las ventanas originales, o las de aluminio sin rotura de puente térmico que las sustituyeron, son responsables de buena parte de las pérdidas de energía y del ruido que entra en casa. Por eso cambiarlas forma parte de casi cualquier reforma integral: carpinterías con rotura de puente térmico, doble acristalamiento con vidrio bajo emisivo y, en las fachadas orientadas a poniente, vidrio de control solar o protecciones exteriores. El color y el despiece deben respetar lo que marque la comunidad para no alterar la fachada.









































