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Fachadas

Trabajos en descuelgue en fachadas

Trabajamos en fachadas suspendidos de cuerdas ancladas en la cubierta, sin montar andamio, para sellar, sanear, pintar o revisar paramentos en Madrid y alrededores. Es una forma de acceso que se instala en poco tiempo y apenas ocupa la acera.

  • Equipos con +20 años de experiencia
  • Un solo equipo para toda la obra
  • Presupuesto claro y por escrito
Operarios colgados de cuerdas pintando la fachada de un edificio en descuelgue
Foto: Lars Curfs (Grashoofd) · CC BY-SA 3.0 · Wikimedia Commons
Colocación de un mural de papel pintado con efecto de ventanal

Quiénes somos

Profesionales con +20 años de experiencia

Somos Construcciones y Reformas Mocaden, una empresa de construcción y reformas que trabaja en Madrid y alrededores. Detrás de cada obra hay albañiles, pintores y especialistas en fachadas con más de veinte años de experiencia, acostumbrados a trabajar en viviendas habitadas, locales y comunidades de propietarios.

Nos gusta explicar bien las cosas antes de empezar, organizar la obra con cabeza y dejarlo todo limpio al terminar. Es la mejor forma que conocemos de que quien confía en nosotros una vez vuelva a llamarnos.

  • Equipos con +20 años trabajando en obra
  • Presupuestos detallados por partidas
  • En Madrid y en los municipios de alrededor

Por qué elegirnos

Equipos con más de 20 años haciendo obras en Madrid

La experiencia no se ve en un folleto, se nota en la obra: en cómo se plantea, en el orden de los trabajos y en esos detalles que no se ven al entrar en casa pero que marcan la diferencia con los años.

  • Equipos con +20 años de experiencia

    Nuestros equipos llevan más de veinte años trabajando en viviendas, locales y comunidades. Esa experiencia se nota en los acabados y, sobre todo, en cómo se resuelven los imprevistos.

  • Un único interlocutor

    Tratas siempre con nosotros. Coordinamos a todos los oficios para que no tengas que perseguir a nadie ni cuadrar agendas entre gremios.

  • Presupuesto claro y por escrito

    Detallamos cada partida antes de empezar, para que sepas qué se va a hacer, con qué materiales y en qué orden.

  • Obra limpia y ordenada

    Protegemos suelos, muebles y zonas comunes, retiramos los escombros y cuidamos la convivencia con los vecinos durante toda la obra.

  • Del interior a la fachada

    Desde reformar un baño hasta rehabilitar una fachada con trabajos verticales: un mismo equipo para el piso, el local o el edificio.

  • Cerca cuando nos necesitas

    Puedes llamarnos o escribirnos por WhatsApp en nuestro horario de atención para resolver dudas, concertar una visita o saber cómo va tu obra.

Trabajos realizados

Algunas de nuestras obras

Una pequeña muestra del trabajo que hacemos cada día en viviendas, locales y edificios de Madrid y alrededores.

Salón reformado con columna de estuco, pared de piedra natural y suelo porcelánico
Paredes de la escalera con molduras doradas y acabado de efecto mármol
Caja de escalera decorada con paneles de molduras doradas
Detalle de moldura dorada sobre pared con efecto mármol
Mural de papel pintado con paisaje tropical en una pared completa
Mural de paisaje tropical terminado, con el casado de las piezas
Mural de papel pintado con vista de ciudad en tonos azules
Colocación de un mural de papel pintado con efecto de ventanal
Fachada de edificio de viviendas con andamio durante la rehabilitación
Fachada rehabilitada en tonos gris y blanco con andamio en la planta baja
Vista inferior de la fachada rehabilitada del edificio
Fachada del edificio tras la rehabilitación y la pintura
Lateral de la fachada rehabilitada
Fachada terminada con las terrazas y las carpinterías
Andamio montado en toda la altura de la fachada
Fachada de edificio de viviendas terminada
Andamio en la fachada de un edificio de viviendas
Edificio con andamio en toda la fachada
Fachada de edificio en altura durante los trabajos
Trabajos en altura en la fachada de un edificio
Andamio con redes de protección en la fachada de un edificio
Edificio cubierto con red de protección durante la obra de fachada
Fachada con andamio y red de protección verde
Operarios colocando las placas aislantes de un sistema SATE
Malla de refuerzo en la esquina de una fachada con SATE
Local comercial reformado con pared de efecto ladrillo y escalera
Interior del local comercial tras la reforma
Dormitorio reformado con pared de rayas en blanco y negro
Aseo reformado con papel pintado estampado
Pared completa con papel pintado de nubes en gris
Estancia con papel pintado de motivos vegetales
Papel pintado con paisaje de palmeras junto a la ducha
Papel pintado de hojas en tonos grises
Papel pintado con estampado de hojas verdes
Pared con papel pintado oscuro de textura detrás del sofá
Papel pintado con efecto de ladrillo blanco
Papel pintado con relieve geométrico de cubos
Pared con paneles decorativos verdes en relieve y papel pintado geométrico
Aseo pintado en gris oscuro con techo blanco
Aseo pintado en gris oscuro con espejo y lavabo
Ventana abatible con vidrio translúcido
Hueco de ventana terminado con vidrio translúcido

Cómo trabajamos

Así llevamos tu obra, paso a paso

Un proceso sencillo y transparente para que sepas en todo momento qué se está haciendo y qué viene después.

  1. Nos cuentas qué necesitas y lo vemos

    Por teléfono o por WhatsApp nos explicas la obra y, si quieres, nos mandas unas fotos. Si hace falta, vamos a verla, tomamos medidas y hablamos contigo de materiales, acabados y prioridades.

  2. Te damos un presupuesto detallado

    Te enviamos un presupuesto por partidas, con lo que incluye cada una, las calidades de los materiales y una previsión de plazos, para que decidas con toda la información.

  3. Hacemos la obra y te la entregamos

    Organizamos los oficios en el orden correcto y te mantenemos al tanto de cómo avanza. Al terminar, repasamos contigo cada detalle y lo dejamos todo limpio para que empieces a disfrutarlo.

Qué es trabajar en descuelgue

Trabajar en descuelgue significa acceder a la fachada suspendido de cuerdas que se fijan en la cubierta del edificio. El operario va sentado en una silla o asiento de trabajo unido a un arnés, y desde ahí controla su propio descenso y su posición frente al paramento. La técnica procede de la escalada y la espeleología, pero se ha adaptado a la construcción con equipos y procedimientos propios.

La base del sistema son dos cuerdas independientes. Por la cuerda de trabajo desliza el descensor, el aparato con el que el operario baja, se detiene y se mantiene a la altura que necesita. La cuerda de seguridad lleva un dispositivo anticaídas que acompaña al trabajador y que se bloquea si la cuerda principal o su sistema fallan. Cada cuerda tiene su propio anclaje, de forma que un fallo en uno de ellos no compromete al otro. El trabajo se organiza en franjas verticales: el operario recorre una calle de arriba abajo y, al terminar, la instalación se traslada a la franja siguiente.

Anclajes: la parte que no se ve desde la calle

La seguridad de un trabajo en descuelgue empieza en la azotea. Los puntos donde se fijan las cuerdas tienen que soportar con holgura las cargas de una posible caída, y por eso se buscan elementos estructurales: pilares, vigas o muros de carga de los casetones de escalera y de ascensor. Nunca se utilizan antenas, chimeneas, barandillas ligeras, bajantes ni otros elementos de resistencia dudosa.

Cuando la cubierta no tiene puntos fiables donde atar, se recurre a anclajes mecánicos o químicos colocados para la ocasión, a puntos fijos permanentes o a sistemas de contrapeso diseñados para este uso. Otro detalle importante son las aristas: allí donde la cuerda pasa por el borde del pretil o por una cornisa se colocan protectores que evitan que el roce la desgaste. En fachadas con salientes, la cuerda se reconduce con desviadores o fraccionamientos para que no roce contra ningún elemento durante el descenso.

Una jornada colgado de la fachada

Antes de empezar, cada operario revisa su equipo: cuerdas, arnés, descensor, anticaídas, conectores y silla. Después se monta la cabecera en la cubierta y se comprueba de nuevo antes de cargar el peso. Abajo se balizan las zonas en las que podría caer material.

Las herramientas se atan al operario o a la silla con cordinos para que no puedan caer, y los materiales viajan en cubos o sacas que se suben y se bajan con una polea o una cuerda auxiliar. El descuelgue nunca se hace en solitario: siempre hay al menos un compañero en la cubierta o colgado al lado, con el equipo y los conocimientos necesarios para rescatar al operario si sufre un accidente o un desvanecimiento. La comunicación entre ellos se mantiene a la vista o por radio, sobre todo en patios o fachadas en las que no se ven directamente.

Trabajos que encajan bien con esta técnica

El descuelgue resulta especialmente útil en intervenciones localizadas o lineales, que obligan a recorrer la fachada pero no requieren grandes cantidades de material. Entre las más habituales están:

  • Sellado de juntas de dilatación y de encuentros con carpinterías.
  • Saneado de cornisas, frentes de forjado y cantos de balcón, con retirada de piezas sueltas.
  • Revisiones e inspecciones de fachada, con sondeo del revestimiento y toma de fotografías.
  • Pintura de patios de luces, medianeras y fachadas de tamaño medio.
  • Sustitución o fijación de piezas de aplacado, reparación de bajantes y colocación de redes antipalomas.

Para operaciones que necesitan maquinaria pesada, grandes acopios de material o la aplicación de revestimientos continuos sobre fachadas muy extensas, otros medios de acceso suelen resultar más prácticos.

Frente al andamio: lo que se gana y lo que no

La ventaja más evidente es el montaje. Una instalación de cuerdas se prepara en poco tiempo y se retira sin dejar rastro, mientras que un andamio en un edificio de varias plantas lleva días de montaje y desmontaje, ocupa la acera durante toda la obra y suele exigir trámites más largos. Para una reparación puntual en una sexta planta, levantar un andamio desde el suelo resulta desproporcionado.

También pesa la convivencia con los vecinos. Sin plataformas fijas delante de las ventanas desaparece la sensación de inseguridad que generan los andamios frente a posibles intrusiones, y las viviendas no pierden luz durante semanas. Además, hay lugares, como los patios de luces estrechos o las fachadas que dan a otros edificios, donde ni el andamio ni una plataforma elevadora llegan con facilidad.

El descuelgue también tiene límites. Un operario colgado tiene menos libertad de movimiento que sobre una plataforma, el rendimiento cae en trabajos que exigen mucho material y la técnica depende de que la cubierta sea accesible y ofrezca anclajes adecuados. Tiene sentido cuando el tipo de trabajo encaja con sus ventajas, no como solución para cualquier obra.

Cómo se forman los operarios de trabajos verticales

Colgarse de una fachada exige una preparación específica que va más allá de saber manejar el equipo. Los cursos de trabajos verticales enseñan técnicas de ascenso y descenso, el paso de fraccionamientos y desviadores, la instalación de cabeceras y, sobre todo, las maniobras para rescatar a un compañero suspendido. Existen esquemas de formación y certificación por niveles, tanto nacionales como internacionales, en los que el operario va asumiendo más responsabilidades a medida que acumula horas de trabajo y supera nuevas evaluaciones.

A esa formación se suman la aptitud médica para trabajar en altura y un control riguroso de los equipos. Cuerdas, arneses y conectores tienen una vida útil limitada, se inspeccionan antes de cada uso y de forma periódica, y se retiran tras sufrir una caída o si presentan cortes, quemaduras por fricción o desgaste. Lo habitual es llevar un registro de cada pieza con sus fechas de puesta en servicio y de revisión.

Preguntas frecuentes

Preguntas sobre el trabajo con cuerdas en fachadas

¿Hace falta permiso de la comunidad para trabajar desde la azotea?

En la mayoría de los edificios la cubierta es un elemento común, así que para instalar las cuerdas hace falta que la comunidad lo autorice, normalmente a través del presidente o del administrador, aunque el trabajo se haga para un solo vecino, por ejemplo para reparar el frente de su terraza. También hay que coordinar el acceso: quién abre la puerta de la azotea, en qué horario y por dónde pasan los operarios y el material. Si la cubierta pertenece en exclusiva a un ático, el permiso lo da su propietario.

¿Molesta a los vecinos un trabajo en descuelgue?

Bastante menos que un andamio, aunque conviene avisar con antelación. Los operarios pasarán por delante de las ventanas, de modo que los vecinos deben saber qué días y en qué horario se trabajará en su parte de la fachada, para recoger toldos, no tender la ropa o bajar las persianas si lo prefieren. Las herramientas generan algo de ruido y de polvo según el trabajo, como en cualquier obra. A cambio, cuando termina la jornada no queda ninguna estructura delante de las ventanas.

¿Qué pasa con los toldos, los aparatos de aire acondicionado y los tendederos?

Son obstáculos habituales en las fachadas de Madrid y forman parte de la planificación. Los toldos se recogen mientras el operario pasa por esa zona, y los tendederos deben quedar vacíos. Los aparatos de aire acondicionado y otros salientes fijos se esquivan colocando desviadores o reinstalando la cuerda en otro punto, para que no roce ni cargue sobre ellos. Lo que nunca se hace es apoyar peso en esos elementos, porque sus soportes no están pensados para ello y podrían soltarse.

¿A partir de qué altura compensa trabajar con cuerdas?

No hay una altura mínima establecida, pero en una primera o segunda planta suele ser más práctico trabajar con una plataforma elevadora o un andamio pequeño, porque la instalación de cuerdas lleva su tiempo y el operario apenas tiene recorrido. La técnica empieza a ser realmente ventajosa en edificios de varias plantas y en zonas a las que no llega una plataforma desde la calle. En cuanto a la altura máxima, depende de la longitud de las cuerdas y de cómo se organice el trabajo, no de un límite propio de la técnica.

¿Se puede pintar una fachada completa en descuelgue?

Sí, sobre todo en patios de luces, medianeras y fachadas de tamaño medio. La pintura se aplica por calles verticales, cada una de arriba abajo, y la dificultad está en que no se noten los empalmes entre franjas, algo que se consigue manteniendo la pintura fresca en los bordes y planificando las bajadas según el sol. En fachadas muy grandes, o con revestimientos que hay que aplicar por paños enteros en una sola operación, otros medios pueden ser más eficaces, porque permiten que varios operarios trabajen a la vez sobre el mismo paño.

¿Se puede trabajar colgado en un patio de luces estrecho?

Es precisamente uno de los lugares donde más se usa esta técnica. En un patio interior no cabe una plataforma elevadora, y montar un andamio obliga a pasar todos los tubos por el portal o por una vivienda. Con cuerdas basta con acceder a la cubierta. Hay que tener en cuenta las ventanas de cocinas y baños que dan al patio, los tendederos, las salidas de humos y las rejillas de ventilación, y avisar a todos los vecinos afectados, porque en un patio la cercanía es mucho mayor que en una fachada a la calle.

¿Pueden dañarse la cubierta o el pretil con las cuerdas?

Si se trabaja bien, no. En el borde del pretil se colocan protectores que reparten el apoyo de la cuerda y evitan que rocen tanto la cuerda como el remate de la fachada. En la cubierta hay que tener cuidado con la impermeabilización: en azoteas no transitables, pisar la lámina o apoyar herramientas pesadas sobre ella puede dañarla, y si se instalan anclajes hay que evitar perforar la tela o sellar bien cualquier perforación. Conviene revisar el estado de la cubierta antes y después del trabajo.

Dónde trabajamos

Trabajamos en Madrid y alrededores

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